La campaña para salvar la ermita de San Roque en Valdavido finaliza recaudando el 40% del objetivo
La campaña de micromecenazgo impulsada para evitar la ruina de la ermita de San Roque, situada en el camino entre Valdavido y Truchas, en la comarca leonesa de Cabrera, ha finalizado con una recaudación de 12.555 euros, lo que supone poco más del 40 por ciento del objetivo mínimo fijado en 31.000 euros.
El presupuesto óptimo era de 60.000 euros, por lo que la iniciativa no ha logrado cubrir las necesidades previstas para acometer la restauración integral del templo.
El proyecto, promovido por la Junta Vecinal de Valdavido y respaldado por la entidad Hispania Nostra, pretende financiar una cimentación inyectada con resina expansiva para frenar el hundimiento de la estructura, así como la sustitución completa de la cubierta y otras mejoras como la restauración de carpintería, bancos, iluminación solar y limpieza del retablo.
Las aportaciones incluían recompensas simbólicas, desde el nombre en un panel de agradecimiento hasta el apadrinamiento de un banco del templo pasando por la plantación de un árbol autóctono con el nombre del aportante.
La ermita de San Roque no es solo un edificio: ha sido durante siglos punto de encuentro y lugar de culto, escenario de celebraciones como la festividad de San Roque cada 16 de agosto y el ascenso de pendones al castillo de Peña Ramiro en septiembre.
Su advocación inicial fue a Nuestra Señora de las Angustias, y a finales del siglo XVI, tras las pestes, se dedicó también a San Roque. Durante el siglo XVIII hizo las veces de parroquial mientras se construía la iglesia matriz.
En 1797 se rehízo la espadaña, mientras que el presbiterio y la sacristía se concluyeron a principios del XIX. La ermita tiene planta rectangular, formada por la nave y el presbiterio, separados por un arco triunfal de medio punto.
En el exterior, el pórtico apoya su techumbre en un pilar central con zapata moldurada, y destacan dos tallas en su interior: la Virgen de las Angustias y San Roque, ambas sin retablo, con gran valor artístico y sentimental.
Un deterioro imparable
Desde hace más de una década, el templo presenta goteras y grietas. En 2019 se realizó una intervención de urgencia para reforzar el arco triunfal y sustituir parte de la cubierta, pero el problema principal persiste: la falta de cimentación adecuada está provocando el hundimiento de la estructura, lo que la lleva a un inevitable colapso si no se actúa.
“Si no actuamos, el destino de la ermita es la ruina”, advertían los promotores en el anuncio de la campaña. Actualmente, la ermita permanece cerrada al público y no es posible realizar actos en su interior.
Los vecinos y la Junta Vecinal han acometido pequeñas obras para frenar el deterioro, pero sin más fuentes de financiación, la obtención de fondos a través del micromecenazgo se consideraba vital para su supervivencia.
En plena España vaciada, esta iniciativa buscaba no solo salvar un edificio, sino mantener vivo el legado cultural y espiritual de Cabrera.
“Queremos devolverle la vida y proteger nuestro patrimonio para que nunca se pierda su espíritu”, subrayan los impulsores. Perder la ermita sería perder una parte de la esencia de todos los vecinos de Valdavido, un lugar emblemático que ha sido refugio de recuerdos y tradiciones durante generaciones.
Aunque la campaña concluye sin alcanzar el objetivo mínimo, los promotores no descartan seguir buscando vías de financiación para evitar el derrumbe de un trozo de historia que forma parte del alma de la comarca.