El Bierzo se despide de las últimas chimeneas de la térmica de Compostilla II, icono de su historia mineroenergética
El Bierzo se ha despedido este jueves de las últimas dos chimeneas de la central térmica Compostilla II de Cubillos del Sil, el principal complejo mineroenergético de una comarca cuyo desarrollo se movió al compás de la extracción de carbón y su consumo para la transformación en electricidad. La voladura de estos dos elementos supone también el fin de un patrimonio industrial y un icono en la hoya de un territorio rodeado de montañas. Y representa otro hito en el proceso de desmantelamiento de las instalaciones decidido por su propietaria, la empresa Endesa, sin apenas contestación social más allá de los recursos interpuestos por el colectivo Bierzo Ya.
El sonido de la dinamita precedió al ruido por la demolición, en apenas unos segundos, de las chimeneas (de 290 y 270 metros de altura) y la nave de tolvas de unas instalaciones levantadas en los años sesenta para dar el relevo a Compostilla I, la primera central térmica de la historia de Endesa, inaugurada en los años cuarenta en Ponferrada.
Compostilla II, que ya había perdido en agosto de 2023 una chimenea y sus dos torres de refrigeración, sigue así el mismo camino de las térmicas de Anllares del Sil y La Robla, borradas del mapa tras el cierre de su actividad como consecuencia del fin de la minería del carbón en El Bierzo y Laciana con el cese de las ayudas a la producción en 2018.
La voladura se consumó este jueves pese a los intentos de evitarla por parte de la asociación Bierzo Ya, que ha liderado la postura contraria convocando movilizaciones que cosecharon un escaso respaldo social, planteando alternativas como la de servir de base para crear la tirolina más grande del mundo o una torre de comunicaciones y presentando recursos judiciales, incluso en los últimos días sin que surtieran efecto. La Junta de Castilla y León eludió la protección tanto de las chimeneas como de las torres de refrigeración como BIC (Bien de Interés Cultural) al considerar “inviable económicamente su preservación”.
La base de la más pequeña de las dos ha quedado en pie tras la voladura, en una explosión controlada en la que Endesa ha empleado más de un millar de kilos de explosivos para derribar unas estructuras que sumaban alrededor de 44.000 toneladas de peso. La empresa eléctrica planteó el proceso de desmantelamiento (ahora cifrado en torno a un 90%) de forma paralela al plan Futur-e, encaminado a aprovechar el solar resultante como espacio industrial para el asentamiento de nuevas actividades económicas, por el momento sin resultados palpables.
Los trabajos han sido ejecutados por las empresas especializadas Recifemetal y 4D. Según la compañía, aproximadamente el 95% de los materiales resultantes serán revalorizados, en línea con los principios de economía circular que rigen el proyecto, con el objetivo de alcanzar el residuo cero.
La chimenea de los grupos 1, 2 y 3 alcanzaba los 290 metros de altura —equivalente a un rascacielos de más de 70 plantas— con un diámetro de base de 26,6 metros que se reducía hasta los 11,10 metros en la parte superior. Por su parte, la chimenea de los grupos 4 y 5 medía 270 metros, con un diámetro de 22,15 metros en la base y 10,10 en la cima. En ambas estructuras se realizó un debilitamiento del fuste para provocar su plegado controlado sobre sí mismas, garantizando la caída en la zona previamente definida.
Amplio radio de seguridad
Para minimizar el impacto ambiental, se instalaron pantallas de protección y se utilizaron cañones nebulizadores y aspersores de riego para reducir la emisión de polvo. Además, se emplearon sismógrafos para monitorizar en tiempo real las ondas generadas por la voladura. El operativo contó con un amplio radio de seguridad, con limitación de accesos y restricciones de circulación en coordinación con el Ayuntamiento de Cubillos del Sil y las Fuerzas de Seguridad.
El proyecto acumula ya más de 1.250.000 horas de trabajo. Solo en el mes de enero el promedio de empleo fue de 108 trabajadores, de los cuales más de dos tercios son profesionales locales, según datos de la compañía. Con este avance, Endesa prevé que el desmantelamiento esté completamente finalizado a finales de este año.
La central de Compostilla II, inaugurada en 1972 y ampliada hasta 1985, cesó su actividad en junio de 2020 tras perder competitividad por el incremento del precio de los derechos de emisión de COâ y el endurecimiento de la normativa medioambiental europea.
En el momento de su cierre contaba con una potencia superior a los 1.000 MW y ocupaba una superficie aproximada de 375 hectáreas. Las unidades 1, 2, 4 y 5 ya han sido completamente desmontadas, mientras continúan los trabajos en la unidad 3 y en edificios auxiliares, cuya finalización está prevista a lo largo de 2026.
El candidato de Vox a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán, ha catalogado este jueves de “ejemplo de fanatismo climático que amenaza al mundo rural” la demolición de las chimeneas de la histórica central térmica de Compostilla II.