Una empresa suiza promueve otro parque eólico en el Bierzo-Alto Sil afectando al territorio del urogallo

El apetito de los fondos de inversión por las energías renovables en la comarca de El Bierzo no decae y tras conocerse el la intención de un fondo de inversión británico de instalar un parque eólico en la zona del Alto Sil y sierra de Gistredo donde se han denegado seis, ahora lo intenta un fondo suizo de capital con origen en Oceanía.

El nuevo proyecto se denomina parque eólico 'Calanina', promovido por una empresa llamada Macrina Solar 35, sociedad vinculada al grupo suizo Galileo. El proyecto abarca los municipios de Fabero, Palacios del Sil, Toreno, Páramo del Sil y Berlanga del Bierzo, se compone de once aerogeneradores y con parte del mismo dentro del plan de recuperación del urogallo cantábrico según los datos del proyecto a los que ha accedido este periódico.

El proyecto contempla once grandes aerogeneradores con rotores de 163 metros de diámetro y bujes situados a 113 metros de altura. Con una pala colocada verticalmente, cada molino alcanzaría aproximadamente 194,5 metros desde el suelo hasta su punto más elevado, los más grandes que se instalarían en la provincia.

La compañía ha presentado una propuesta de potencia total de 49,5 megavatios (MW) lo que implica que la evaluación ambiental correrá a cargo de la Junta de Castilla y León y no el Ministerio de Transición Ecológica por estar por debajo de los 50 MW. Además de las torres eólicas contempla una red eléctrica de hasta 9 kilómetros para llevar su producción a la subestación de Ondinas en el Alto Sil.

Cuenca minera y afección al urogallo

El emplazamiento seleccionado por la empresa suiza ubica los once aerogeneradores en los municipios de Berlanga del Bierzo, Fabero, Páramo del Sil y Toreno. En Palacios de Sil iría parte de la línea de evacuación al finalizar en las Ondinas. Una alternativa inicial situaba también los aerogeneradores principalmente en Páramo del Sil y Toreno, pero fue descartada por su mayor sensibilidad ambiental por su cercanía con la IBA 'Sierras de Gistreo y Coto' y afectar a territorios vinculados a los planes de recuperación del oso pardo y el urogallo cantábrico, las dos especes más amenazadas del ecosistema cantábrico.

La elección, sin embargo, no elimina los problemas ambientales. El propio documento inicial reconoce un impacto global “moderado” y señala efectos de esa consideración sobre la geología, los suelos, la hidrología, la vegetación y la fauna durante las obras, además de sobre el paisaje y los animales durante los años de funcionamiento.

Uno de los puntos más delicados del proyecto afecta al urogallo cantábrico. La futura subestación Calanina, la línea de evacuación de 220 kV y parte de la conexión de media tensión se solapan con el ámbito territorial de aplicación de su Plan de Recuperación del Urogallo Cantábrico pero la empresa asegura que las instalaciones que promueve quedan fuera de las denominadas áreas críticas para la especie. La infraestructura más próxima se encontraría a 1.243 metros del límite de una de esas áreas, mientras que dentro de espacios pertenecientes a la Red Natura 2000 se plantea soterrar la línea de evacuación.

El proyecto se levanta también en un territorio utilizado por otras especies protegidas como el oso pardo además del desmán ibérico y el murciélago grande de herradura, considerados especies vulnerables, según recoge la documentación del mismo

El paisaje constituye otra de las afecciones que el propio promotor califica como moderada. Sus cálculos estiman que los aerogeneradores de hasta 200 metros podrán verse desde el 20,8% del territorio incluido en un radio de estudio de 25 kilómetros. El proyecto se ubica en una zona donde en un radio de 25 kilómetros se contabilizan ya cuatro parques eólicos en funcionamiento, entre ellos Valdelín, El Manzanal y Era del Pico. Por ello, el futuro estudio ambiental tendrá que analizar específicamente los efectos acumulativos y sinérgicos de sumar Calanina a las instalaciones existentes, especialmente sobre el paisaje, los corredores ecológicos y la fauna.

El proyecto de la empresa no recoge la prohibición de instalación de parques eólicos que tiene el municipio de Toreno en su ordenamiento urbanístico y la empresa que ha realizado el informe ambiental, Taxus, también está realizando estudios en la sierra de Gistredo, donde la Justicia y Transición Ecológica han tumbado varios proyectos de parques eólicos por su grave afección ambiental.

Empresa suiza con dinero del otro lado del mundo

La empresa promotora del nuevo parque eólico se denomina Galileo, nacida en el ño 2020 como “plataforma paneuropea de desarrollo de energías renovables y productor independiente de energía”, por el ejecutivo Ingmar Wilhelm y la gestora de infreatestructuras Morrison & Co. Nació como Galileo Green Energy y hace poco tiempo simplificó su nombre a Galileo. La compañía se dedica al desarrollo de proyectos renovables, la venta de electricidad a consumidores finales, la gestión energética y la financiación de proyectos.

Cuenta con el respaldo de cuatro grandes inversores institucionales de Australia y Nueva Zelanda y, en su lanzamiento, recibió un compromiso inicial de capital de 220 millones de euros. Entre sus financiadores están la compañía inversora Infratil Limited (Nueva Zelanda), cotizada en las bolsas de Nueva Zelanda y Australia, con inversiones en renovables, aeropuertos, infraestructuras digitales y sociales. Además está Commonwealth Superannuation Corporation, gestora de fondos de pensiones de empleados y miembros de las fuerzas armadas del Gobierno australiano así como el fondo soberano de Nueva Zelanda, New Zealand Superannuation Fund, creado por el Gobierno para contribuir a financiar el sistema público de pensiones.

Actualmente desarrolla en Europa una cartera que alcanza los 17 GW en energía solar, almacenamiento y eólica terrestre y marina. España se ha convertido en uno de sus mercados relevantes. Según los datos difundidos por la propia empresa en mayo de 2026, Galileo dispone en el país de una cartera de 1,4 GW de proyectos en desarrollo, de los que 700 MW ya cuentan con permisos de acceso y conexión a la red. A estos se añaden otros 1,4 GW vinculados a futuros concursos de capacidad previstos en España. Su estrategia española combina principalmente grandes instalaciones de baterías independientes (BESS), proyectos híbridos fotovoltaicos y parques eólicos, con especial interés por el almacenamiento en grandes áreas de consumo como Madrid y Cataluña.