Torre del Bierzo busca sus raíces mineras en el VII Concurso de Bateo de Oro
Torre del Bierzo ha celebrado este sábado la séptima edición de su Concurso de Bateo de Oro, una iniciativa que recupera una tradición vinculada a la historia minera de la comarca y a la relación mantenida durante generaciones entre sus habitantes, los ríos y la tierra. La cita está organizada por la Fundación Cultura Minera y el Ayuntamiento de Torre del Bierzo.
La edición de este año ha contado como primer mantenedor con el delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, quien aprovechó su intervención para reivindicar la minería como una parte esencial de la identidad y la memoria colectiva del Bierzo. Diego destacó que el bateo permite “buscar nuestras raíces” y acercarse de una manera diferente a una actividad que ha marcado profundamente la historia de la comarca.
El representante de la Junta recordó que la minería no fue únicamente una fuente de empleo, sino «una forma de vida» que transformó pueblos, familias y paisajes. En su intervención hizo referencia tanto al peso histórico del carbón como a la importancia que conserva actualmente la pizarra, un sector que ha convertido a León en una referencia internacional y mantiene una destacada actividad económica en diferentes zonas de la provincia.
Diego puso también en valor la labor desarrollada por la Fundación Cultura Minera para conservar este legado y destacó el trabajo de su impulsor, Manuel Lamelas Viloria, en la preservación de la memoria de la minería berciana y de quienes protagonizaron su desarrollo. También recordó el papel de la Fundación Santa Bárbara y de la Mina-Escuela del Bierzo como ejemplo de cómo ese pasado puede trasladarse a nuevas oportunidades de formación.
“Preservar la memoria no significa vivir anclados en el pasado, sino conocer de dónde venimos para entender mejor hacia dónde queremos ir”, defendió el delegado, que valoró que iniciativas como el Concurso de Bateo de Oro permitan acercar esta historia a familias, niños y jóvenes.
El responsable territorial cerró su intervención recurriendo precisamente al metal que da nombre al concurso para reivindicar el patrimonio humano y natural berciano. Después de décadas de carbón, pizarra y otras actividades mineras, sostuvo que el verdadero oro de El Bierzo está en “sus paisajes, sus pueblos, su historia” y, especialmente, “en sus gentes”.