La vendimia en verde apenas tiene impacto en El Bierzo: solo el 1% del viñedo solicita las ayudas
Las solicitudes para acogerse a la vendimia en verde en la comarca de El Bierzo han tenido un seguimiento muy limitado en la campaña de 2026, según las estimaciones de Asaja, que calcula que apenas alrededor del 1 % de las 2.300 hectáreas inscritas en la Denominación de Origen Bierzo han optado por esta medida.
La organización agraria ha gestionado estas ayudas desde su oficina en Ponferrada, una vez cerrado el plazo de solicitudes el pasado 29 de abril.
La vendimia en verde consiste en eliminar los racimos antes de que maduren, con el objetivo de reducir la producción en un contexto marcado por el exceso de vino en el mercado y las dificultades para vender la uva a precios rentables.
Según los datos manejados por Asaja, las explotaciones que han recurrido a esta herramienta comparten características similares: viñedos antiguos, con elevados costes de cultivo y difícil mecanización, en muchos casos centrados en variedades tintas como la Mencía, una de las más afectadas por la caída de la demanda en la zona.
En cuanto a las ayudas, los viticultores que obtengan la aprobación recibirán 500 euros por hectárea para compensar la eliminación de la producción, además de 0,55 euros por kilo, calculados sobre la media de las tres últimas campañas.
Esta línea de apoyo se enmarca en el Plan Estratégico de la PAC y busca contribuir a equilibrar el mercado vitivinícola.
Desde Asaja insisten en que se trata de una medida “excepcional y extrema”, y subrayan que la prioridad debería ser lograr precios justos para la uva mediante la negociación con bodegas y cooperativas.
En este sentido, defienden que la sostenibilidad del sector pasa por garantizar la rentabilidad de todos sus eslabones, especialmente del viticultor, al que consideran el más vulnerable.
La organización recuerda además que el viñedo berciano soporta costes de producción elevados, derivados del peso del viñedo viejo, las condiciones agronómicas y el minifundismo característico de la comarca, factores que, a su juicio, deberían reflejarse en el precio final de la uva.
Aunque no hay cifras definitivas, Asaja estima que menos de veinte productores han solicitado estas ayudas, lo que evidencia el escaso impacto de una herramienta concebida como puntual dentro de la regulación del mercado del vino.