Sánchez pide al Supremo que frene el “atropello” de Feijóo y Abascal y garantice el derecho al voto de los nacionalizados por la ley de nietos

Pedro Sánchez abre la precampaña a las elecciones generales del 29N en la provincia de León en un acto multitudinario en La Térmica Cultural de Ponferrada. El presidente del Gobierno se dio un baño de masas en el bastión socialista del noroeste, con la Sala de las Calderas abarrotada, hasta el punto de que fue necesario habilitar otro espacio con pantallas para las cerca de mil personas que se quedaron sin hueco.

No eran ni las diez de la mañana cuando los asistentes se agolpaban ya a las puertas del museo berciano. Dentro, el grupo Los Flekiss se encargó de amenizar la espera tocando versiones de Estopa, Melendi o Ska-P. El acto, previsto inicialmente para las once de la mañana, comenzó finalmente a las doce. El público, de pie, recibió a los ministros Óscar Puente y Ana Redondo y a la eurodiputada Iratxe García, agitando banderas del PSOE, del Bierzo, de Asturias, de España y arcoíris, en apoyo al colectivo LGTBI.

Tras un breve vídeo apelando a la movilización del voto progresista, Sánchez irrumpió en la sala al ritmo de Resistance, de Muse, arropado por el secretario provincial del PSOE, Javier Alfonso Cendón, la vicesecretaria autonómica, Nuria Rubio, y el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez. Sánchez, cercano, estrechó manos, abrazó y se hizo fotografías con los asistentes a lo largo de todo el pasillo antes de sentarse en la grada, rodeado de jóvenes, entre aplausos y gritos de “¡Pedro, presidente!”.

“Se nota, se siente la fuerza de la gente”, arrancó Sánchez ante un público entregado que había coreado ya durante la espera consignas a favor del PSOE. El presidente situó precisamente en esa “fuerza de la gente” el eje de su discurso de precampaña y lanzó un mensaje de victoria: “Por eso les vamos a ganar el próximo 29N”, aseguró, en referencia a la cita electoral del 29 de noviembre.

Y desde Ponferrada lanzó también una petición al Tribunal Supremo por otra de las batallas electorales abiertas de cara al 29N: el derecho al voto de los españoles nacionalizados al amparo de la llamada ley de nietos. Sánchez acusó a PP y Vox de haber presentado una denuncia para que 400.000 españoles no puedan votar en las próximas elecciones y reclamó al alto tribunal que frene lo que calificó de “intento de atropello” de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.

“Nunca les gustó la Ley de Memoria Democrática”, afirmó el presidente, que defendió que se trata de españoles que ya ejercieron su derecho al voto en 2023 y 2025 y que deberían poder volver a hacerlo en 2026. “¿Es constitucional? ¿Se puede decir a 400.000 españoles que ya han ejercido su derecho al voto que no lo pueden volver a hacer en el año 2026 porque no lo quiere Feijóo y no le gusta a Abascal?”, planteó.

Sánchez llevó entonces el debate al origen de estos nuevos ciudadanos españoles. “¿Esto qué significa? ¿Que los nietos de los exiliados del franquismo no van a poder votar y los nietos del régimen franquista sí van a poder votar?”, preguntó. Y terminó dirigiéndose directamente al Supremo: “Yo le pido desde aquí al Tribunal Supremo que frene este intento de atropello de Feijóo y de Abascal porque en una democracia el derecho al voto no se restringe, se garantiza”.

La vivienda volvió a ocupar un lugar central en su intervención, en línea con el discurso con el que el PSOE abrió el sábado la precampaña nacional. Sánchez recuperó el caso de Mari Carmen, la mujer desahuciada de su vivienda cuya muerte ha irrumpido de lleno en el debate político, y recordó sus palabras: “Que lo que yo he sufrido no lo sufra nadie más”. “Vamos a honrar esa causa”, afirmó el presidente, antes de presentar la vivienda como “la causa” de esta generación: “Cada generación tiene su causa. La nuestra será la de la vivienda y la vamos a ganar como se ganan siempre las luchas, con la fuerza de la gente y con una mayoría progresista”.

El líder socialista enlazó esa reivindicación con una defensa de las políticas de su Gobierno y dirigió su discurso a trabajadores, jóvenes y mujeres, además de reivindicar las políticas de empleo y el feminismo. También volvió a situar Gaza en su intervención para defender la posición del Ejecutivo ante el conflicto y reivindicar que España reconociera el Estado palestino. Sánchez contrapuso esa actuación a la de sus adversarios y aseguró que el Gobierno progresista fue “valiente” al decir no al 5% de gasto militar que, según su intervención, se le reclamaba y sí al reconocimiento de Palestina.

El secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, había preparado el terreno reivindicando la movilización de la militancia. “Ponferrada nunca falla, El Bierzo nunca falla, León nunca falla”, proclamó, antes de pedir disculpas por el desbordamiento del aforo y comprometerse a duplicarlo en una próxima ocasión para que nadie se quede fuera. Martínez definió el encuentro como el primer gran acto del PSOE después de las elecciones autonómicas y agradeció el respaldo obtenido por los socialistas en la provincia. “En León el cambio es posible”, sostuvo.

En su intervención también hubo espacio para el feminismo y para recordar el caso de Nevenka Fernández, que Martínez situó como referente para avanzar hacia una sociedad “de iguales” y feminista. El dirigente socialista incorporó además al discurso el fallecimiento de Mari Carmen y habló de una mujer que, a su juicio, “ha prendido una llama que nos interpela a todos”.

Por su parte, Javier Alfonso Cendón, secretario provincial del PSOE de León, agradeció a Sánchez haber elegido Ponferrada para abrir la precampaña y reivindicó el apoyo histórico de la provincia a los gobiernos socialistas. “Esta es una tierra de luchadores, gente trabajadora”, afirmó antes de lanzar su pronóstico electoral: “El PSOE va a ganar las elecciones en El Bierzo, en León y en España”. También tuvo un recuerdo para el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al que envió “un abrazo desde su tierra”, antes de cerrar su intervención con un contundente “¡A ganar!”.

Nuria Rubio, vicesecretaria autonómica del PSOE, reivindicó por su parte sus orígenes vinculados a la cuenca minera de Laciana y utilizó esa procedencia para reforzar el discurso identitario de la jornada: “Quiero reivindicar quiénes somos y de dónde venimos. Yo, que soy de cuenca minera. ¡Somos obreros!”, proclamó ante los asistentes.

En el tramo final de su intervención, Sánchez volvió a apelar a “la fuerza de la gente que necesitamos para seguir avanzando” y planteó el próximo ciclo electoral como una disyuntiva entre el proyecto socialista y el de la derecha. “¿Queréis a Feijóo y Abascal o al PSOE?”, preguntó a los asistentes, que respondieron con aplausos y gritos a favor del presidente. El líder socialista defendió que su Gobierno ha logrado avances, aunque admitió que “queda mucho por hacer”.

Sánchez proyectó entonces su visión de España para 2030, con más vivienda protegida, un mayor desarrollo de las energías renovables y avances en la lucha contra el cambio climático. También situó entre sus objetivos la reducción del abandono escolar para ampliar las oportunidades de los jóvenes y cargó contra lo que definió como el “terraplanismo de la ultraderecha”.

“Yo pido una mayoría amplia y progresista para llegar más lejos y antes en la conquista de avances sociales”, reclamó antes de cerrar el acto con un “ánimo y a por ello”. Un final en alto ante un público entregado que no se movió de la silla hasta la una del mediodía.