El Gobierno niega la autorización para el último gran proyecto eólico que amenazaba la sierra de Gistredo y el Alto Sil

El Ministerio de Transicición Ecológica ha denegado la autorización solicitada para los parques eólicos 'El Páramo' y 'Ampliación El Páramo', promovidos por una filial del grupo petrolífero Repsol, en la sierra de Gistredo y Alto Sil, y que amenazaban uno de los ecosistemas mejor conservados sin protección de la provincia de León, pese a que los graves de incendios del pasado verano afectaron a la zona.

Se trata de los últimos parques eólicos presentados, ya que previamente se han denegado las autorizaciones presentadas por los parques eólicos Acario y Tureno, de Capital Energy, y el de 'Alto Bierzo-Sil', también del grupo Repsol. En el año 2014 los tribunales tumbaron de forma definitiva el parque eólico Quintana gracias a un recurso de asociaciones ecologistas, un proyecto promovido por el Grupo Lamelas y Unión Fenosa que los tribunales anularon por las graves irregularidades en su autorización concedida por la Junta de Castilla y León.

La resolución sobre 'El Páramo' y 'Ampliación El Páramo', con 25 aerogeneradores en los municipios de Noceda del Bierzo, Igüeña y Páramo del Sil, señala la negativa de la autorización ambiental “al haberse identificado la posibilidad de impactos negativos significativos sobre el medio ambiente para los que las medidas propuestas no presentan garantía suficiente de su adecuada prevención, corrección o compensación”.

En concreto ambos parques eólicos tendrían un impacto ambiental “severo e incompatible” con la conservación del oso pardo y el urogallo cantábrico, ambas especies catalogadas como en peligro de extinción, el urogallo en fase crítica. Se señala que aunque el proyecto no se sitúa estrictamente dentro del ámbito del plan de recuperación del oso pardo, se ha constatado su presencia habitual y estable en la zona de implantación y su construcción implicaría un 'efecto barrera' para la especie, además de verse afectada por las obras.

En el caso del urogallo se indica que se constató que varios aerogeneradores coincidían con un cantadero de urogallo (en Noceda) y que el vial de acceso se situaba a solo 328 metros de otro (Piñoso). Además la construcción de infraestructuras (aerogeneradores, líneas eléctricas y vías) fragmentaría un hábitat que ya se encuentra parcheado, comprometiendo su supervivencia y recuperación, señala Transición Ecológica.

También se ha detectado en la zona de afectación de los proyectos la presencia de la perdiz pardilla, especie igualmente catalogada 'en peligo de extinción', observada específicamente al norte de los parques eólicos proyectados.

La declaración de impacto ambiental negativa explica que a pesar de que las instalaciones no se sitúan físicamente dentro de los espacios de la Red Natura 2000, se localiza íntegramente dentro de la IBA-15 denominada 'Sierras de Gistreo y Coto', zona de relevancia para las aves y en la ZIM (Zona Importante para los Mamíferos) 'Alto Sil-Sierra de Gistredo', afectando al 'Corredor del Cantábrico', una propuesta de red estratégica de corredores ecológicos entre espacios de la Red Natura 2000. Por ello la construcción de los parques comprometería la conectividad ecológica entre estos espacios y los ya protegidos ZEC/ZEPA 'Alto Sil', 'Sierra de los Ancares' y 'Omaña'.

Respecto al paisaje la declaración negativa señala que su construcción reduciría drásticamente la calidad visual y la naturalidad del área, afectando a unidades de alto valor como el 'Macizo del Catoute-Sierra de Gistredo', el 'Macizo de Ancares' y la 'Hoya del Bierzo Oriental', lugares desde donde sería visible.

Al respecto de esto, un informe de la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Junta de Castilla y León concluyó que, dada la introducción de estos elementos de escala desproporcionada en un entorno de alta montaña, el proyecto supondría una afección significativa al paisaje, contribuyendo a la declaración de inviabilidad ambiental del conjunto de las instalaciones.