El icono pagano de la Semana Santa de León salta al Bierzo: 'Genarín' procesiona en un pueblo de 20 habitantes

Genarín, el 'santo pellejero' más irreverente y popular de León, ya no es un icono solo de la capital. Su leyenda y su espíritu canalla han cruzado la provincia y han encontrado acomodo en Moreda, un pequeño pueblo de El Bierzo donde desde hace años sacan de procesión un singular 'Genarín' en Semana Santa en una celebración pintoresca, festiva y muy de pueblo que mezcla tradición, humor y ganas de pasarlo bien.

Allí, en esta localidad del municipio de Vega de Espinareda, la noche del sábado de Semana Santa no solo habrá la tradicional 'fogueira', cena popular y tañer de campanas. También habrá procesión de 'San Genarín'. Con túnicas rojas, velas, romanos improvisados, cruces hechas con cajas de cerveza y hasta una nueva liturgia para nombrar a un cofrade de honor y entregarle simbólicamente las llaves del pueblo. Todo, eso sí, sin solemnidades impostadas y con un objetivo muy claro: disfrutar, mantener viva una costumbre local y recaudar dinero para sostener las fiestas y actividades de un pueblo diminuto que no se resigna a apagarse.La impulsora de esta peculiar celebración es Jovita Fernández, Jovi, una de esas vecinas que hacen de todo para que un pueblo siga latiendo. En Moreda apenas viven una veintena de personas, pero las ganas de hacer cosas y la imaginación dan para mucho. Entre San Isidro, San Roque, el Moreda Rock y otras actividades a lo largo del año, el calendario se llena de iniciativas que sirven para reunir a los del pueblo, traer a los de fuera y conseguir fondos para que la vida social no desaparezca.

En esa cadena de inventiva colectiva nació también el 'Genarín' berciano. Según cuenta Jovi a este medio, todo parte de una costumbre mucho más antigua: la 'fogueira' que ya hacían sus padres y sus abuelos en Semana Santa. Desde el Domingo de Ramos hasta el Sábado Santo no se podían tocar las campanas, y era justo al filo de la medianoche del sábado cuando se encendía la hoguera y sonaban de nuevo durante un buen rato. Sobre esa base tradicional, hace unos seis o siete años surgió la idea de añadir una procesión nocturna.

La clave estaba en hacerlo sin molestar a nadie. “Se nos ocurrió hacer una procesión en Semana Santa, pero somos poco de religión y tampoco queríamos ofender a nadie, así que decidimos hacer la procesión de Genarín, que se hace en León y no ofende a nadie”, explica. Así empezó todo: con un tambor, unas túnicas precarias y hasta bolsas de basura para fabricar capirotes improvisados. Luego llegaron las capas rojas, la mascota del Moreda Rock subida al paso y una cruz armada con cajas de cerveza. Con música, humor y complicidad vecinal, la cosa fue creciendo hasta consolidarse como una tradición propia. “Es una parodia, sin faltar el respeto a nadie. Es para disfrutar”, resume.

El resultado es una celebración que bebe claramente del mito leonés del 'santo borrachín', pero adaptada al pulso y a las necesidades de un pueblo pequeño. Porque aquí Genarín no solo sirve para reírse un poco de la liturgia y del exceso, como ya hace desde hace casi un siglo en la capital leonesa. También sirve para juntar a la gente, dar vida a la localidad y recaudar dinero. Este año, por ejemplo, la cita del sábado 4 de abril arrancará a las 21.00 horas con una cena popular en la que habrá potaje de vigilia, empanada de pulpo y postres. A las 23.59 horas se encenderá la 'fogueira' y llegará después la procesión de 'san Genarín', organizada por la Asociación San Roque Moreda. El precio del tique es de 15 euros y el dinero recaudado ayuda a sostener la actividad festiva del pueblo.

No será, además, un año cualquiera. La celebración incorporará una novedad que Jovi describe como una nueva liturgia propia: el nombramiento de una persona que no pertenece al pueblo pero que colabora “como uno más”. Los llamados ‘caballeros de la túnica roja’ le entregarán simbólicamente las llaves de Moreda en señal de agradecimiento, y se leerá un pergamino para proclamar al nuevo cofrade de 'san Genarín'. La idea es repetir ese gesto cada año con alguien distinto que haya ayudado al pueblo.

La historia tiene su gracia porque lleva a Genarín a un lugar inesperado, pero también porque revela hasta qué punto el personaje ha dejado de ser solo un mito urbano leonés para convertirse en una referencia cultural mucho más amplia. En León capital, la procesión pagana del Entierro de Genarín congrega cada Jueves Santo a miles de personas y forma ya parte inseparable del imaginario de la ciudad, con su mezcla de sátira, orujo, versos burlescos y devoción canalla alrededor de Jenaro Blanco, el pellejero muerto, atropellado por el primer camión de la basura de la ciudad, en 1929, que acabaría siendo elevado a los altares profanos por sus cuatro ‘evangelistas’. En Moreda, en cambio, el tono es otro: más pequeño, más doméstico, más artesanal y, quizá por eso, especialmente simpático.

No hay aquí multitudes ni tercer cubo de la muralla, pero sí un pueblo de poco más de veinte habitantes empeñado en no dejarse caer. Y en ese esfuerzo encaja perfectamente una procesión paródica que, bajo la apariencia de broma, habla en realidad de algo muy serio: la necesidad de estar unidos, de inventar motivos para reunirse, y en eso también entra la fiesta, y de seguir dando guerra en los pueblos pequeños. Puedes ver cómo se lo pasan en este vídeo del año pasado aquí abajo.

Moreda ha encontrado en Genarín una excusa perfecta para todo eso. Una tradición leonesa pasada por el tamiz berciano, sin dogmas ni pretensiones, pero con mucha inventiva y mucho orgullo local. Porque si en León el 'santo pellejero' es ya una seña de identidad, en este rincón de El Bierzo se ha convertido también en un aliado inesperado contra el olvido y la despoblación.