Hierro, miel, naturaleza y queso: la receta única que convierte a Ocero en visita obligada
No es habitual que una persona que emigró del Bierzo a Chile vuelva a su lugar de origen con la idea de montar una empresa en el pueblo de sus abuelos. Tampoco lo es que un madrileño sin raíces en El Bierzo venga a esta tierra y decida quedarse sumándose a ese mismo proyecto, del mismo modo que hiciera una gallega o una portuguesa. Son Carlos Pardo Álvarez, Francisco Javier Moreno Castillo, Belén Castro Rodríguez, Carolina Benegas más un berciano, Rubén Macías, de Tombrio. La empresa es Vallelongo y el pueblo Ocero, que junto a Sancedo y Cueto forman el municipio de Sancedo, que cuenta con 532 personas empadronadas.
“En el año 2015 regresé de Chile, donde me dedicaba a la construcción, con la idea de montar algo con apego a la tierra, artesanal. Dándole muchas vueltas decidí probar con el queso y hacerlo en la casa de mis abuelos de Ocero, Agustín y Alvarina”, indica Carlos Pardo, para añadir que “la casa se encontraba en ruinas, pero un año después, Vallelongo ya estaba en funcionamiento. La parte donde hacemos las catas era la cuadra, para que te hagas a la idea”. La empresa lleva el nombre de la calle en la que se encuentra el negocio. Ouceiru, forma tradicional de Ocero que proviene de Uz/urz, se encuentra en la zona limítrofe con el gallego, de ahí el nombre de la calle Valle longo, del latín ‘longus’, es decir, largo. Sancedo, cuyo nombre tradicional es Sancéu (Salcéu, zona de salgueiros).
Algo que hace única a esta empresa, al menos en la actual comunidad de Castilla y León, es que parte de la curación de sus quesos se lleva a cabo en una antigua mina de hierro. “Esto nos costó mucho, quizá demasiado”. Este berciano se preguntaba por qué en Asturias era posible y al sur del cordal, no. Después de mucho intentarlo, Pardo Álvarez cree que las palabras de Miguel Ángel Frías Oncina, prestigioso juez catador de quesos, dieron el empujón definitivo para que el proyecto obtuviera el visto bueno.
Pero no solo de queso viven en Vallelongo, cuya marca Tozudo obtuvo este año el segundo puesto en la distinción de mejor queso azul de España y una variedad de queso con pera viste los colores de la Ponferradina. Aparte de pimentón, que también fue reconocido como el mejor de España por delante del de la Vera, ajo negro, también premiado y vinagre, esta empresa de alimentación ofrece catas de sus productos y vistitas guiadas, tanto a la mina donde curan el queso como a los cortines del municipio. Estas rutas, que empezaron el año pasado, tienen a Fran como experimentado guía.
El pueblo de Ocero posee varias minas de hierro, que fueron explotadas entre los años 1957 y 1959, aunque su mineral nunca se llegó a explotar como tal. La empresa Minas Sorpresas S.A., que era titular de estas explotaciones, tenía un acuerdo con las dos grandes de este mineral instaladas en El Bierzo, Coto Vivaldi y a Coto Wagner. La baja calidad del hierro llevó a que su actividad solo durase dos años, tal y como cuenta en este reportaje de Objetivo Bierzo Francisco González Vega, que con dieciséis años trabajó en las minas de hierro de Ocero.
La explotación contó con siete trabajadores de Sancedo, siete de Ocero y cuatro de San Juan. En total, cuatro minas de hierro y una de oro son el patrimonio industrial de la minería de este municipio. El alcalde del ayuntamiento, Marcos Álvarez, señala que tienen aprobada una subvención del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) para la excavación arqueológica de Cueva Moros, un pozo vertical que está en estudio para comprobar si su origen es medieval, y cuyo trabajo está llevando a cabo el ingeniero de minas Roberto Matías.
El otro atractivo con los que cuenta la visita son sus cortines, antiguas explotaciones apícolas que hoy están siendo restauradas gracias al Ayuntamiento de Sancedo. Un total de once cortines, cada uno con el nombre de su dueño, pueden ser visitados a través de la Ruta de los Cortines, que junto a la Ruta del Hierro y el Pico Picón, son parte de los atractivos que ofrece este municipio situado en el alto de la carretera que une Ponferrada con Vega de Espinareda/Veiga. Este conjunto cortines está a la espera de ser declarado BIC (Bien de Interés Cultual), tal y como explica Marcos Álvarez. “Cuando se solicitó la declaración como BIC de los cortines de Fonfría (Torre del Bierzo) nos pusimos manos a la obra, y a la espera de noticias seguimos”.
Este proyecto de los once cortines, a los que se suman los cinco de San Vicente el municipio de Arganza, se está llevando conjuntamente entre los dos ayuntamientos bajo el trabajo del historiador y arqueólogo Rodrígo Gamelo. El municipio además cuenta con una escuela de multideporte en Sancedo más una escuela de bicicleta de montaña y un entrenamiento funcional al aire libre en Cueto. “El objetivo es potenciar nuestro entorno. Nos situamos en una zona privilegiada en cuanto a naturaleza de refiere y lo queremos aprovechar”, señala el regidor de Sancedo.
“La ruta que ofrecemos es de unos cuatro kilómetros y medio, con un desnivel de unos ciento cincuenta metros. Es muy sencilla, aunque como siempre remarcamos, no es apta para todo el mundo”, explica Fran mientras recorre con el que esto escribe un sendero entre robles, un souto de castaños, bloques de cuarzo y que tiene el arroyo Rigo atravesado por varios puentes como columna vertebral. “Lo que te voy a decir puede parecer una exageración, pero este recorrido no tiene nada que envidiarle a una ruta que hice hace años en Costa Rica, en el parque Monteverde, por ponerte un ejemplo. Creo que en El Bierzo no son del todo conscientes del valor natural que tienen”, expresa este madrileño y ya berciano.
Belén, por su parte, conoció a Carlos en uno de tantos mercados a los que ambos acudían cuando Vallelongo apenas empezaba a dar sus primeros pasos. Esta viguesa empezó a ver el potencial del proyecto y decidió sumarse. “La primera vez que vine a Ocero ya tenía montado el obrador y al ver las muchas oportunidades que ofrecían tanto los quesos como la zona, no dude en quedarme en El Bierzo. Mirando a mi alrededor solo podía pensar en que estaba todo por hacer”, destaca.
“En la actualidad tenemos más demanda de nuestros productos que los que realmente podemos ofrecer, pero preferimos seguir con este nivel de producción. Con esa idea nacimos y así queremos seguir”, indica Carlos, destacando que “queremos mantener la calidad de nuestros productos, ofrecer este nivel. Así estamos a gusto”. Lo cierto es que en Vallelongo tienen claro que el contacto con el cliente es fundamental, por eso continúan acudiendo a los diferentes mercados y ferias del queso. “Aunque es cierto que servimos a diez restaurantes con Estrella Michelín, nuestro radio de acción fundamentalmente es el noroeste. Solemos acudir a Galicia, Asturias, alguna vez a Euskadi, pero no mucho más allá, preferimos centrarnos en lo que tenemos más cerca”, finaliza este berciano que volvió para quedarse y poner en valor parte del patrimonio del Bierzo. “Tenemos en patrimonio industrial casi único, con explotaciones de hierro, carbón y otro, una huerta espectacular y un paisaje fabuloso. ¿Por qué no íbamos a intentarlo?”, finaliza