Un tramo berciano de la N-6 es el segundo con más peligrosidad de la red estatal de carreteras en España

Tramo de la N-6 considerado como el segundo con más peligrosidad de la Red de Carreteras del Estado, al paso por el entorno de Corullón.

Redacción ILEÓN

Un tramo de 5,66 kilómetros en la N-6 en la provincia de León (en el entorno de los municipios bercianos de Toral de los Vados, Corullón y Villafranca) es el segundo considerado con más peligrosidad de la red de carreteras del Estado. Figura por detrás de uno de la N-340 en Tarragona y por delante de otro de 7,48 kilómetros en la N-110, en la de Segovia. De los 25 puntos negros del conjunto nacional, seis pertenecen a Castilla y León.

Se trata de un tramo de la N-6 que, en dirección Galicia, sucede inmediatamente a la bifurcación de esta carretera con la N-120 (en este caso, en dirección hacia Valdeorras). La carretera corre ahí paralela a la A-6, con paso por una glorieta que permite desviarse hacia Paradones, hasta remontarla ya en el término municipal de Villafranca del Bierzo, en un entorno de viñedos. El vial acumuló en esos poco más de 5 kilómetros dos siniestros con dos heridos graves entre 2022 y 2024.

Así se recoge en el Informe iRAP, en el que participa el Real Automóvil Club de España (RACE) y dado a conocer este martes, que ha analizado datos del periodo 2022-2024, y que ha identificado 95 tramos de riesgo elevado, frente a los 82 entre 2021–2023, con 904 kilómetros de red afectados, que incluyen esos 25 tramos clasificados de Riesgo Alto con 235,7 kilómetros.

En esos tramos se registraron 351 siniestros con víctimas, 95 de ellos siniestros mortales, con un balance de 106 personas fallecidas y 352 heridos graves.

La media general de kilómetros de riesgo elevado se sitúa en el 3,35%, frente al 2,9% registrado en el periodo 2021-2023, lo que indica un aumento del peso relativo de los tramos peligrosos en el conjunto de la red analizada.

Destaca de forma significativa la Comunidad Autónoma de La Rioja, que concentra el 14,16% de su red analizada en tramos de riesgo elevado, situándose muy por encima de la media general. A continuación, se sitúan Aragón (6,31%), Galicia (5,36%) y Cataluña (4,95%), todas ellas por encima del promedio nacional.

En cuanto a Castilla y León, de sus 5.676 kilómetros de carreteras de la red nacional, el índice de riesgo es elevado en 217,13 kilómetros, el 3,82%, que sitúan a esa comunidad en el quinto lugar autonómico.

Castilla y León tiene seis de los 25 puntos negros de toda España y 22 de los 95 con riesgo elevado (que incluye también los negros), que acumulan 61 accidentes en este periodo, de ellos 21 accidentes mortales, con en total 26 fallecidos y 70 heridos graves.

En concreto, en Castilla y León están el segundo y tercer tramo de más riesgo de toda la red nacional, en la N-6 en León, entre el kilómetro 400,800 y el 406,600, con dos accidentes y dos heridos graves, y la N-110 en Segovia, entre el 154,5 y el 162,100, con tres accidentes, cinco fallecidos y dos heridos graves.

También figuran entre esos tramos negros otro de León, en la N-621, con dos accidentes y dos heridos graves; la N-111 en Soria, con cuatro accidentes, dos fallecidos y cinco graves; otro tramo de la N-110 en Segovia; y otro de la N-630 en León.

Además hay otros 16 tramos con riesgo elevado en la N-601 en Segovia; la N-502 en Ávila, N-122 en Burgos; N-627 también en Burgos; N-122 en Soria, N-601 en Valladolid, N-403 en Ávila; N-110 en Segovia, N-6 en Segovia; N-631 en Zamora; N-110, también en Segovia, N-631 en Zamora; N-122 en Valladolid, N-630 en León; N-110 en Segovia y N-625 en León.

Destaca el caso de la N-110 a su paso por Segovia, con dos tramos en nivel negro y otros dos en nivel rojo, que en total suman una docena de accidentes, con ocho fallecidos y 11 heridos graves.

También hay dos tramos de la N-122, en Soria y Valladolid, en nivel rojo, con uno y cuatro accidentes en cada caso.

Y otros dos de la N-631 en Zamora, ambos rojos, con en total cuatro accidentes; y dos de la N-630, uno negro y otro rojo, en León.

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