Cruz Vega completa 60 años de crónicas y recuerdos de Ponferrada: “La ciudad es más habitable, pero tiene menos vida”

José Cruz Vega, posando con un ejemplar de 'Ponferrada, dos décadas de recuerdos (III)'

César Fernández

El carbón ya tenía entonces el marcador en contra. Un año y medio antes de que el filial del Celta de Vigo visitase en otoño de 1993 a la Ponferradina, la primera Marcha Negra había terminado en una especie de empate: el sector sobrevivió a costa de escribir el principio de su final. La reconversión avanzaba como un carrilero por la banda. Las movilizaciones eran tan constantes como un centrocampista todoterreno. Una columna de mineros entró al Estadio de Fuentesnuevas aquella tarde. Saltaron al campo tras un gol del equipo blanquiazul. “La cuenca minera se muere y la Ponferradina se hunde”, exclamó un aficionado desde la grada mucho antes de la recesión que se cernió sobre la ciudad con efectos en diferido del cierre de minas y centrales térmicas. La que casi se muere es la Ponferradina, que perdió aquel partido 3-4 y se salvó en verano (en el tiempo de descuento) gracias a una campaña solidaria que incluyó la venta de vino a pie de calle con las deudas acechando su continuidad. José Cruz Vega contó todo aquello en el periódico; y ahora aprovecha este material y otros para componer la tercera parte de la crónica sobre su ciudad, Ponferrada, dos décadas de recuerdos (III), que presenta este jueves en la capital berciana (a las 19.30 horas en la Casa de la Cultura) tras recorrer 60 años de su historia.

El carbón era tan importante que resultaba ineludible en la postal de Ponferrada. Y lo es en la portada del libro con el que Cruz Vega refleja los principales acontecimientos ocurridos en la ciudad entre las décadas de los ochenta y los noventa. La protagonista visual es la Montaña de Carbón, la gigantesca mole de estériles del mineral que llegaba para ser quemado en las centrales térmicas, un “icono y baldón” al mismo tiempo. Nacido en San Andrés de Montejos (Ponferrada) el 3 de mayo de 1940 (en la fecha se explica la segunda parte de su nombre), José Cruz Vega se crio en el centro de la cabecera municipal. El carbón, que había marcado el desarrollo de una ciudad que creció exponencialmente como ninguna otra de su tamaño en esas décadas, entraba hasta las entrañas. “La cantidad de polvillo que habremos tragado”, ilustra este berciano polifacético que, habiendo forjado las dos primeras entregas (las correspondientes a las décadas de los cuarenta y los cincuenta, y de los sesenta y los setenta) sobre la base de sus recuerdos, se fue luego acostumbrando a ser testigo y hasta a formar parte de los acontecimientos.

Gestor y árbitro de baloncesto, se recuerda barriendo la nieve en la Sindical y trasladando partidos a un garaje en Cuatrovientos o a Valdeorras hasta que Ponferrada estrenó su primer pabellón, el del JT en La Borreca (hoy Antonio Vecino), precisamente en 1981. Profesor de Educación Física, se vio participando en 1984 en la huelga de docentes para pedir la equiparación salarial con sus compañeros y una dignificación de la asignatura, quizá el episodio más personal de este último libro. Autor y director teatral, se recrea recordando la reapertura en 1996 del Bergidum, uno de los catalizadores de la vida cultural de la ciudad y un referente en este ámbito en Castilla y León al alabar la gestión de su director, Miguel Ángel Varela. Cronista en varios medios de comunicación de la comarca, no hace falta que le cuenten muchos de los 26 capítulos que recoge en esta nueva entrega. Él estaba allí.

La Montaña de Carbón ilustra la portada del volumen, que reserva para la contraportada el Estadio El Toralín, estrenado en septiembre del año 2000

Habiendo rastreado ya la historia de Ponferrada entre 1940 y 1980 en una carrera paralela con su propia biografía, Cruz Vega retomó el camino durante el confinamiento obligado por la pandemia del coronavirus. “Tenía que hacer algo en casa”, cuenta para situarse en aquella tesitura. El proyecto quedó “aparcado” con la desescalada. Y lo repescó el pasado 2023 hasta ponerle el punto final a principios de este 2024 bajo una máxima: “Lo que se empieza hay que acabarlo”. Desde el punto de vista formal, cita hasta tres diferencias con respecto a los dos primeros volúmenes: emplear fotografías en lugar de ilustraciones, tirar de recortes de los periódicos por los que pasó como apéndices y ordenar los capítulos de forma cronológica. Ahora que se ha visto en medio de otro ejercicio de nostalgia, este “cronista imprescindible” de Ponferrada (en definición del escritor Manuel Ángel Morales) pone la balanza rememorando la milla de oro que fue en su niñez la Avenida de la Puebla, hoy inundada de ‘se alquila’ y ‘se vende’: “La ciudad es más habitable, pero tiene menos vida”.

Ponferrada vivió revoluciones urbanísticas como la que supuso la apertura en pleno centro como bulevar de la Avenida Pérez Colino, se sobresaltó con sucesos como el ‘butronazo’ por un robo en el Banco Popular y hasta sintió la réplica de un terremoto con epicentro en Triacastela (Lugo) que despertó de madrugada a muchos bercianos. Por la ciudad desfilaron en su pleno esplendor vedetes como Norma Duval convertida en musa del CDS (Centro Democrático y Social) o toreros como Jesulín de Ubrique cuando llenaba las plazas (Ponferrada instalaba una portátil por sus fiestas patronales) y le tiraban bragas y sujetadores. Resignada muchas veces a salir en los medios nacionales por noticias negativas, la capital berciana pudo presumir de millas urbanas que reunían en la línea de salida a atletas luego campeones olímpicos como Fermín Cacho o de torneos de ajedrez que trajeron a campeones del mundo como Anatoly Karpov en octubre de 1988.

Blancas y negras titula el autor, haciendo alusión a las piezas, el capítulo sobre el ajedrez. El negro de la Montaña de Carbón estaba ya a punto de desaparecer de la postal de Ponferrada cuando la ciudad se preparaba para el cambio de siglo. La Ponferradina había quedado en 1994 sumida en las deudas y bajando a Tercera División. El Estadio de Fuentesnuevas quedó atrás cuando en septiembre de 2000 regresó el Celta de Vigo (esta vez el primer equipo) para inaugurar el Estadio El Toralín, la imagen elegida para la contraportada de Ponferrada, dos décadas de recuerdos (III) por Cruz Vega, que todavía ejerció como periodista deportivo para La Crónica de León hasta 2007 para vivir y contar la primera temporada de la Deportiva en Segunda División. A poco más de un mes para cumplir 84 años y con el ático “lleno de papeles”, reconoce que este último libro “ha sido más sencillo de escribir”, a veces simplemente a fuerza de “contrastar”. Y admite que se plantea prolongar esta monumental obra sobre la historia reciente de Ponferrada que es también la de su vida. 

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