El Gobierno niega la autorización para el último gran proyecto eólico que amenazaba la sierra de Gistredo y el Alto Sil

Simulación de los parques eólicos de Repsol en la Sierra de Gistredo y Alto Sil en El Bierzo.

Antonio Vega

22 de enero de 2026 09:43 h

El Ministerio de Transicición Ecológica ha denegado la autorización solicitada para los parques eólicos 'El Páramo' y 'Ampliación El Páramo', promovidos por una filial del grupo petrolífero Repsol, en la sierra de Gistredo y Alto Sil, y que amenazaban uno de los ecosistemas mejor conservados sin protección de la provincia de León pese a que los graves de incendios del pasado verano afectaron a la zona.

Se trata de los últimos parques eólicos presentados, ya que previamente se han denegado las autorizaciones presentadas por los parques eólicos Acario y Tureno, de Capital Energy, y el de 'Alto Bierzo-Sil', también del grupo Repsol. En el año 2014 los tribunales tumbaron de forma definitiva el proyecto de parque eólico Quintana gracias a un recurso de asociaciaciones ecologistas, promovido por el Grupo Lamelas y Unión Fenosa, por las graves irregularidades en su autorización concedida por la Junta de Casitlla y León.

La resolución sobre 'El Páramo' y 'Ampliación El Páramo', con 25 aerogeneradores en conjunto, señala la negativa de la autorización ambiental “al haberse identificado la posibilidad de impactos negativos significativos sobre el medio ambiente para los que las medidas propuestas no presentan garantía suficiente de su adecuada prevención, corrección o compensación”.

En concreto ambos parques eólicos tendrían un impacto ambiental severo e incompatible con la conservación del oso pardo y el urogallo cantábrico, ambas especies catalogadas como en peligro de extinción, el urogallo en fase crítica. Se señala que aunque el proyecto no se sitúa estrictamente dentro del ámbito del plan de recuperación del oso pardo, se ha constatado su presencia habitual y estable en la zona de implantación y su construcción implicaría un 'efecto barrera' para la especie, además de verse afectada por las obras.

En el caso del urogallo se indica que se constató que varios aerogeneradores coincidían con un cantadero de urogallo (en Noceda) y que el vial de acceso se situaba a solo 328 metros de otro (Piñoso). Además la construcción de infraestructuras (aerogeneradores, líneas eléctricas y vías) fragmentaría un hábitat que ya se encuentra parcheado, comprometiendo su supervivencia y recuperación, señala Transición Ecológica.

HABRÁ AMPLIACIÓN.

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