Identifican en una fosa a Manuel Girón, el berciano símbolo de la guerrilla contra Franco “que murió cuatro veces”

Documentos del mítico guerrillero Manuel Girón y la fosa donde han aparecido sus restos 75 años después de su muerte.

Carlos J. Domínguez

29 de enero de 2026 13:46 h

Manuel Girón Bazán lleva décadas siendo mucho más que un jornalero de El Bierzo, más incluso que ejerciendo como uno de los mayores símbolos en España de la desigual lucha que un puñado de guerrilleros mantuvieron contra la dictadura de Franco tras 'echarse' al monte. 'El Girón' se ha elevado a la categoría de mito indiscutible, miembro en 1941 de la primera Federación de Guerrillas del país, la de León-Galicia.

Fue una auténtica pesadilla de las fuerzas represoras, emboscado en comarcas como Cabrera y El Bierzo, y se obsesionaron con acabar con él. Tan fuerte fue esa obsesión que a Girón se le conoce como “el hombre que murió cuatro veces”, de tantas que las autoridades franquistas erraron en identificar su verdadero cadáver.

Pero este 29 de enero de 2026, la biografía de Girón da un giro para la historia. El mito se vuelve a convertir en humano y lo hace de la mano de la ciencia, de la genética, procedente de un yacimiento arqueológico que en 2024 se abrió en la fosa del antiguo cementerio de El Carmen en la ciudad de Ponferrada, fosa excavada por la asociación memorialista Sputnik Labrego, con el apoyo del Ayuntamiento de la capital berciana y de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

En un trabajo de silencio que hoy se ha dado a conocer, los restos inequívocos del mito acaban de ser identificados “genética y antropológicamente” entre los exhumados en el antiguo camposanto como colofón del proyecto coordinado por el historiador Alejandro Rodríguez Gutiérrez. Una nota de prensa oficial del Ayuntamiento de Ponferrada lo corrobora.

Varios años en silencio

Ha sido el fruto final e inesperado de varios años de trabajo por fases. Arrancó con una intensa revisión documental para conocer todos los detalles posibles sobre el viejo cementerio y la fosa donde se habrían enterrado a varios represaliados, en principio anónimos, seguido de cuatro campañas arqueológicas: en septiembre de 2023, octubre de 2023, mayo de 2024 y septiembre de 2024. “En dichas campañas, tras la verificación de que seguían sepultados restos de personas que no fueron trasladadas al actual cementerio de Montearenas, se han rescatado los restos de, al menos, 11 víctimas que todavía permanecían allí enterradas”, reza un comunicado municipal.

Análisis de los restos de la fosa de Ponferrada analizados por la doctora Laura González-Garrido.

El pasado año las labores se centraron en aclarar en lo posible las identidades de dichas víctimas y las tareas se fijaron en tres frentes. El primero, la extracción de muestras de los individuos exhumados, trabajos realizados por la doctora en Antropología Física y bioantropóloga Laura González-Garrido, en colaboración con la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales del campus leonés.

En segundo lugar, se localizaron familiares de las más de 100 víctimas que fueron sepultadas en dicho cementerio entre julio de 1936 y mayo de 1951, fecha, por cierto, en la que Girón había sido finalmente 'ejecutado' en una maniobra de traición de la que se han escrito numerosos libros, como 'El Monte o la muerte' de Santiago Macías, varios de Secundino Serrano o 'La agonía del León', de Carlos G. Reigosa, entre otros. También varios documentales.

Restos genéticos familiares

Por último, las dos primeras fases se cruzaron en una tercera, a través de los contrastes genéticos oportunos que determinaran las posibles identidades de las víctimas. Unos trabajos llevados a cabo por la Fundación Tecnalia Research & Innovation, afincada en Vitoria (Álava), sobre un total de 13 familias. Entre ellas se localizan cuatro hijos, seis nietos y tres sobrinos de dichas víctimas. “Todo este proceso, que ha contado con el respaldo continuo de las familias de las víctimas, será presentado públicamente la próxima semana” y “se está organizando una conferencia abierta al público para el mes de febrero”, confirman el alcalde de Ponferrada, Marco Morala (PP) y el teniente de alcalde Iván Alonso (Coalición por el Bierzo).

Ha sido así como Manuel Girón Bazán regresa, a través de la ciencia y la historia, de la desigual lucha de un grupo de hombres contra la dictadura, y se convierte por sorpresa en inaudita actualidad.

Fotografía y recreación en dibujo del mítico guerrillero antifranquista Manuel Giron Bazán.

Su verdadera 'ejecución', una auténtica traición

Ocurre cuando en mayo se cumplen exactamente 75 años de su violenta muerte, asesinado en las Puentes de Malpaso, en Molinaseca. Fue abatido por la espalda por José Rodríguez Cañueto, un infiltrado de la Guardia Civil en su grupo guerrillero. A escasos metros se encontraba su compañera sentimental de los últimos años, Alida González, que resultó detenida. Los cuatro guerrilleros que aún le acompañaban se encontraban ausentes por razones nunca del todo aclaradas, entre ellos el único superviviente del aquel episodio, Francisco Martínez-López, 'Quico'. Abandonaron el país poco después.

El cuerpo de Girón permaneció abandonado en el mismo lugar durante 18 días y posteriormente fue trasladado al depósito del antiguo cementerio del Carmen de Ponferrada, donde fue expuesto durante varios días como un trofeo, cuentan las crónicas. Para cerrar el caso, el comandante de la Guardia Civil Miguel Arricivita Vidondo, obsesionado con Girón, urdió una compleja maniobra: hizo trasladar al lugar el crimen a Elías Álvarez, trabajador de las minas de wolfram de Casaio, que fue asesinado y desfigurado para hacerle pasar por el verdadero ejecutor del guerrillero, Cañueto, permitiendo así que este quedara en libertad.

Alida González se vio obligada a avalar aquella versión oficial a cambio de salvar la vida y aceptar una condena de un año de prisión. Se sabía, por tanto, que Manuel Girón fue enterrado el 25 de mayo de 1951 en una zona marginal del cementerio que está ahora en uso, junto a la parte civil.

Los supuestos restos, 18 años en una bodega

En 1979, caídos Franco y su represión, el vecino de Ponferrada Alfonso Yáñez obtuvo permiso para exhumar los restos del maquis para trasladarlos al cementerio del Montearenas. Ante la imposibilidad de localizar a la familia, en su mayoría emigrada, custodió los restos durante 18 años en la bodega de su vivienda, en la carretera de Molinaseca. Finalmente, en febrero de 1997, Manuel Girón recibió sepultura definitiva, acompañado por los restos de su hermana Emilia, donde todavía una lápida le honraba. Pero la historia ha vuelto a cambiar.

Lugar en el que se suponía enterrado hasta ahora al guerrillero antifranquista Manuel Girón, en el actual cementerio de Ponferrada.

Con este hallazgo vuelve de nuevo la memoria histórica sobre una figura de indiscutible liderazgo, la de Girón, de quien todavía se cuentan tantas décadas después cientos de historias de aventuras, fortaleza, sufrimiento y valentía, incluso osadía. Como cuando se aseguraba que, siendo el luchador republicano más buscado del régimen, entraba en un bar plagado de guardias civiles e incluso invitaba a los presentes, yéndose después intacto. Decenas de personas llevan décadas asegurando haber sido testigos.

“Valiente guerrillero y bendito hijo de la tierra que amo”

Es en este tipo de poco creíbles historias donde se demuestra la categoría de mito que alcanzó la persona a quien se describió en su lápida como “valiente guerrillero y bendito hijo de la tierra que amó”. Había nacido el 16 de febrero de 1910 en Salas de los Barrios, en una humilde familia de jornaleros. Nada en aquellos primeros años hacía prever que aquel joven berciano acabaría convertido en uno de los principales referentes de la guerrilla antifranquista del noroeste peninsular ni que su nombre quedaría ligado a una biografía marcada por la persecución, la traición y una muerte repetida hasta en tres ocasiones, antes de ser definitiva.

Su mito comenzó a forjarse muy pronto y de un modo casual, casi forzado por la represión franquista. Tras el golpe de Estado y estallido de la Guerra Civil en 1936, Girón tomó una decisión que marcaría el resto de su vida. Junto a su hermano José se echó al monte para huir de las represalias que temían sufrir por su afiliación a la UGT, después de comprobar que otros vecinos denunciados por un delator local bajo acusaciones de amenazas y tenencia ilícita de armas habían sido directamente eliminados. Buen conocedor del monte y con experiencia como cazador, tras caer el Frente Norte de Asturias y León, Girón regresó a unas comarcas, la Cabrera y El Bierzo, que conocía con los ojos cerrados.

Manuel Girón durante su estancia en el Frente Norte en el bando repulicano, en Asturias.

Junto a otros supervivientes, optaron por continuar la resistencia armada desde los montes, sentando las bases de lo que acabaría siendo la Federación de Guerrillas de León-Galicia: nació oficialmente el 24 de abril de 1942, tras una reunión celebrada en Ferradillo que congregó a 24 combatientes procedentes de El Bierzo, Lugo y Orense, entre ellos Manuel Girón, y dio lugar a la primera agrupación guerrillera antifranquista de todo el país. De los diferentes grupos que la conformaron, Girón siempre fue el líder de uno de ellos, junto a figuras como Marcelino de la Parra, Marcelino Fernández Villanueva 'El gafas', César Ríos o Abel Ares, entre otros.

Su 'caza', una obsesión

Pronto, dar caza a 'El Girón' se convirtió en un objetivo prioritario para las fuerzas represoras. El primer episodio en el que se le dio por muerto tuvo lugar el 13 de noviembre de 1940, tras un 'golpe' económico de la guerrilla en Castropodame. Murieron dos vecinos y uno de los asaltantes. Dos días después, Emilia Girón Bazán reconoció oficialmente aquel cadáver como el de su hermano Manuel, para evitar así las torturas e interrogatorios violentos a los que eran sometidos los familiares de los huidos. Durante cerca de un año, la Guardia Civil creyó resuelto el 'problema Girón', mientras él continuaba activo, dirigiendo incursiones en un contexto cada vez más adverso.

Imagen de la fundación de la Federación de Guerrillas León-Galicia. Girón es el segundo por la derecha, abajo.

La guerrilla sufrió uno de sus golpes más duros en 1945, cuando fue descubierto un importante punto de apoyo en Columbrianos, delatado por una antigua enlace. La operación se saldó con la muerte de tres guerrilleros, de la dueña de la casa y de su sobrino, y dio paso a un amplio operativo represivo que, en pocos meses, condujo a la detención de más de quinientas personas vinculadas a la red de apoyo en El Bierzo.

Una sucesión de muertes... falsas

Ese mismo año, el 9 de julio de 1945, Girón fue dado por muerto por segunda vez. Un enfrentamiento en el paraje de Peñas Blancas, cerca de Porto, provocó la muerte de cuatro guardias civiles, de un pastor alcanzado por error y de un guerrillero que falleció al manipular una bomba de mano. La Guardia Civil identificó al muerto como Manuel Girón, basándose en fotografías del cadáver, testimonios y otros indicios. Sin embargo, meses después, el guerrillero de nuevo reapareció, para frustración de sus perseguidores.

El 24 de febrero de 1949, un nuevo chivatazo permitió cercar a un grupo de guerrilleros en las inmediaciones de Ocero. El enfrentamiento causó dos bajas entre los resistentes, una de ellas atribuida otra vez a Girón. Así constó incluso en el Registro Civil de Vega de Espinareda, tras el reconocimiento del cadáver por su hermana y por un industrial afecto al régimen de Salas. Según relata Santiago Macías, el propio Girón llegó a leer en la prensa provincial la noticia de su supuesta muerte mientras permanecía oculto en una casa de Encinedo, en la Cabrera.

¡Girón vive!

Ocho meses después, el testimonio de uno de los supervivientes del grupo de Ocero desmintió oficialmente aquella versión: Girón seguía vivo y ni siquiera se encontraba con la partida aquel día. Resucitaba por tercera vez. Pero ya no lograría escapar de la muerte definitiva.

Desde mediados de los años cuarenta, la Federación de Guerrillas entró en una clara fase de decadencia, incapaz de recuperarse de las constantes delaciones y golpes policiales. Girón fue de los pocos que no se inclinó por el exilio, decidió permanecer en el monte y continuar la lucha armada. Su determinación le convirtió en el principal objetivo del comandante Arricivita, especialista en la lucha antiguerrillera, destinado a Ponferrada con la misión expresa de acabar con él. Sólo aquella urdida traición pudo con 'el león' de la guerrilla.

El Bierzo aún recuerda pintadas, incluso ya en plena democracia, de llamadas a la resistencia y a la lucha. Necesitaban sólo dos palabras y unos signos de admiración: “¡Girón vive!”. Una expresión que hoy, 75 años y cuatro muertes después, se ha vuelto más real que nunca.

Una pintada recurrente en El Bierzo en torno a la figura del resistente guerrillero contra la dictadura.
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