Carpetazo definitivo al proyecto eólico de Repsol en la Sierra de Gistredo en El Bierzo por su alta afección ambiental

Simulación de los parques eólicos de Repsol en la Sierra de Gistredo y Alto Sil en El Bierzo.

Carlos J. Domínguez

Uno de los polémicos proyectos del grupo Repsol para ampliar su presencia eólica en la Sierra de Gistredo, en la comarca de El Bierzo, recibe un nuevo y definitivo revés administrativo, nuevamente por sus graves afecciones ambientales.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el sábado 17 de octubre la resolución que rechaza la autorización administrativa previa para el parque eólico llamado 'Ampliación El Páramo', promovido por Cefiro Holdco 8 SL, filial vinculada al grupo petrolífero, y ordena el archivo del expediente de manera definitiva.

La instalación proyectada, tan polémica como todas en esta zona altamente sensible en el norte de El Bierzo, contemplaba una potencia de 50,88 megavatios (MW), junto con las infraestructuras necesarias para evacuar la electricidad que buscaba a generar. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) fundamenta su decisión tanto en la declaración de impacto ambiental desfavorable como en la caducidad de los permisos de acceso y conexión a la red eléctrica, al no haberse cumplido los plazos establecidos por la normativa.

La resolución culmina así la tramitación de una iniciativa que se suma a otros proyectos eólicos rechazados en este entorno de alto valor natural de la provincia de León, el último a principios de este mismo año.En conjunto, ambos proyectos contemplaban 25 aerogeneradores repartidos por los municipios de Noceda del Bierzo, Igüeña y Páramo del Sil. La evaluación ambiental concluyó que las instalaciones podían provocar impactos negativos significativos para los que las medidas propuestas no ofrecían garantías suficientes de prevención, corrección o compensación.

Urogallo, oso... y mucho más

Entre los principales motivos de rechazo figuraban los riesgos para el oso pardo y el urogallo cantábrico, dos especies catalogadas en peligro de extinción, con el urogallo en una situación especialmente crítica. Aunque los parques no se encontraban estrictamente dentro del ámbito del plan de recuperación del oso pardo, la evaluación constató la presencia habitual y estable de ejemplares en el área de implantación. Las obras y la explotación de las instalaciones podían alterar su hábitat y generar un efecto barrera para sus desplazamientos.

La afección no se limitaba a estas dos especies. Los proyectos se situaban íntegramente dentro del área de importancia para las aves IBA-15, denominada Sierras de Gistredo y Coto, y de la Zona Importante para los Mamíferos Alto Sil-Sierra de Gistredo. También podían comprometer la conectividad del denominado Corredor del Cantábrico, una propuesta de red estratégica de corredores ecológicos entre espacios protegidos.

La evaluación advertía de que las instalaciones podían perjudicar la conexión ecológica entre los espacios de la Red Natura 2000 Alto Sil, Sierra de los Ancares y Omaña, pese a que los aerogeneradores no se ubicaban físicamente dentro de esos espacios protegidos. A ello se sumaba el impacto paisajístico sobre enclaves de alto valor natural, como el macizo del Catoute y la Sierra de Gistredo, el macizo de Ancares y la Hoya del Bierzo Oriental.

Una larga lista de proyectos rechazados en Gistredo

El archivo de 'Ampliación El Páramo' refuerza la sucesión de negativas a grandes instalaciones eólicas planteadas en este sector montañoso berciano. Antes habían sido rechazados los proyectos Acario y Tureno, promovidos por Capital Energy, y el parque Alto Bierzo-Sil, también vinculado a Repsol, que recibió una declaración ambiental desfavorable por el impacto previsto sobre el territorio.

Los antecedentes se remontan incluso más atrás. En 2014, los tribunales anularon definitivamente el parque eólico Quintana, impulsado por el Grupo Lamelas y Unión Fenosa, después de un recurso de asociaciones ecologistas que puso de manifiesto graves irregularidades en la autorización concedida por la Junta de Castilla y León.

La acumulación de resoluciones desfavorables refleja las dificultades para sacar adelante grandes proyectos eólicos en la Sierra de Gistredo, un territorio de elevado valor ecológico y paisajístico que, sin embargo, la Junta de Castilla y León se resiste a proteger con alguna figura como las que sí afectan a zonas aledañas y de similar alto valor.

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