Fornela, el valle periférico con forma de corazón que aprovecha sus tradiciones y silueta para dibujar su logotipo
El Valle de Fornela es, en lo geográfico, periferia: ubicado en la esquina noroccidental de la provincia de León, a tiro de piedra de Asturias y de Galicia. Y también es corazón: ahora que buscaban un logotipo, los fornelos repararon en que su silueta coincide aproximadamente con la del órgano humano. En lo identitario, en esa encrucijada que es tanto territorial como cultural, hay influencias externas y particularidades internas que hacen incluso arriesgado homogeneizarlo bajo una marca conjunta. El Ayuntamiento de Peranzanes, el que le da forma administrativa (apenas 276 habitantes en 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística), lo ha hecho con una cartelería que sirve de bienvenida con una leyenda que remite al burón, la jerga de sus célebres albarderos y vendedores ambulantes: “Volver a Furniella es volver a París”.
Hay muchas maneras de llevar grabado el origen. Ariadna González Blanco tituló precisamente Un viaje por la memoria de París: recuperación del dialecto de Fornela y la jerga de los vendedores ambulantes el trabajo realizado en el verano de 2024 gracias a una beca Ralbar de la Universidad de León (ULE) y el Banco Sabadell. Y ahora lleva tatuado sobre su piel ese París que, para sus antepasados, era en realidad Fornela cuando empleaban el burón, un lenguaje críptico con el que buscaban entenderse entre ellos sin ser comprendidos por los demás cuando iban por el mundo adelante vendiendo sus productos. Nacida ya en León, su abuelo materno, Emilio González, era uno de aquellos ambulantes. “Y le ha gustado (el cartel). Está muy orgulloso”, cuenta su nieta.
Fornela tiene ahora grabada sobre el territorio su puerta de entrada. “Queríamos ponerle identidad al valle. Había gente que no sabía en qué punto se entraba. Ni sabía qué pueblos lo componen”, cuenta la alcaldesa de Peranzanes, Henar García. Fue en la tormenta de ideas previa cuando compararon la silueta territorial con un corazón humano, la forma de un logotipo en el que se juntan el azul del cielo y el verde de la tierra con los colores de las bandas de los también célebres danzantes, otra de las enseñas de un patrimonio inmaterial que se busca proteger, realzar y promocionar. La cartelería, que se ha dispuesto con fondos propios, se conjuga con un vídeo promocional sufragado también con ayudas de la Junta de Castilla y León para la revitalización del comercio. “Queremos que sepa que tenemos recursos”, señala la regidora al citar los establecimientos en los que se puede comer y dormir en el valle.
El estreno de la cartelería y el vídeo, a los que se suman la edición de nuevos folletos (la alcaldesa agradece la implicación de la Junta y el Consejo Comarcal del Bierzo) mientras se ultima la página web turismofornela.es, llega en plena Semana Santa, uno de esos momentos recurrentes de retorno al valle. “Es una época ideal”, resalta García. La fecha de regreso por antonomasia es agosto, el mes que en 2025 quedó partido por el drama de incendios forestales como el que también llegó a Fornela. “Y no queremos quedarnos en ese dolor. Vamos a cruzar los dedos este verano. Yo, igual por haber vivido esa experiencia, tengo más miedo que el verano pasado”, admite la alcaldesa.
Henar García también reconoce que la elaboración del logotipo y la cartelería “ha sido arriesgado”. “Cada pueblo tiene elementos distintos”, asume ahora que en las redes sociales hay quien dice que “sobraba lo de París”, una alusión al burón de los vendedores ambulantes, un gremio que se nutría fundamentalmente de habitantes de las localidades de Peranzanes, Chano y Trascastro (Guímara, Faro, Cariseda, Fresnedelo completan el municipio). “Pero yo creo que no sobraba”, replica la alcaldesa, que se remite a otros estudios como el documental El burón. Cuando París era Forniella, realizado por la Cátedra de Estudios Leoneses de la Universidad de León y RICI Comunicación. Y subraya que “recoge una tradición arraigada” dentro de un cartel presidido por un bienvinhidos resultante del dialecto surgido del asturleonés en una encrucijada territorial en la que se mezclan las influencias lingüísticas.
Con todo, las redes sociales rebotan mayoritariamente valoraciones positivas en torno a esta iniciativa que busca, al mismo tiempo, fomentar el arraigo de los propios y promocionar las visitas de forasteros. “Hoy las redes funcionan mucho. Esto siempre ayuda. Todo aporta”, considera la alcaldesa. Fornela va llenándose en estos días de Semana Santa en que confluyen otros atractivos como la Feria Agroalimentaria y de Artesanía asentada en Chano, señala Ariadna González Blanco, que todavía recuerda cómo los oriundos que tuvieron que ser desalojados en agosto como consecuencia del incendio forestal “estaban como locos por volver a subir al valle en cuanto se pudiera”.
El caso es que las redes hacen en estos días de caja de resonancia de un valle apartado, periférico y todavía incluso desconocido en El Bierzo, la comarca en la que también se integra administrativamente. “¿Conoces Fabero? Pues un poco más arriba de Fabero”, ha tenido que responder cuando le preguntan por sus orígenes González Blanco, a la que le ha hecho “mucha ilusión” ese cartel de bienvenida que juega con la identificación París-Fornela, un ámbito en el que ya había profundizado en su día Alejandro Álvarez López con su libro El Burón. La jerga de los vendedores y albarderos ambulantes de Forniella, obra coeditada en 2005 por el Instituto de Estudios Bercianos (IEB) y la Academia de la Llingua Asturiana.
“Desde hoy”, reza desde el pasado lunes la publicación en la cuenta en Facebook del Ayuntamiento de Peranzanes, “cuando entres en Fornela, no solo cruzas una carretera…, entras en un valle que te recibe con el corazón”. El post resalta las bondades de un lugar “donde la naturaleza abraza, las tradiciones siguen vivas y cada rincón tiene algo que contar”. “Nuestro cartel”, concluye, “ya da la bienvenida a quienes llegan y recuerda a quienes regresan que Fornela no solo es destino, es origen”. Y su alcaldesa no duda en sentenciar lo que encontrarán aquellos que todavía no se han asomado por ese valle que ya cuenta con logotipo y puerta de entrada: “Conocerán el paraíso”.