El Bierzo se moviliza tras la tragedia de Manzanedo: 2.000 firmas exigen actuar antes de que vuelva a ocurrir

Estado de la carretera de Peñalba, tres días después de la tormenta y riada del sábado.

Redacción EL BIERZO / Agencia EFE

18 de agosto de 2026 17:51 h

La tragedia de Manzanedo de Valdueza ha encendido la indignación y la preocupación en El Bierzo. Tres días después de la tormenta y la riada que se cobró la vida de dos mujeres y dejó varios heridos en el valle del Oza, una iniciativa vecinal ha conseguido reunir ya 2.000 firmas para exigir actuaciones urgentes en los montes y, especialmente, en los terrenos afectados por los incendios forestales. Los promotores reclaman que lo ocurrido marque “un punto de inflexión” y advierten de que no se puede esperar “a que pase otra desgracia aún mayor para tomar medidas”.

La petición, impulsada a través de Change.org por vecinos de la Somoza berciana, exige limpieza y gestión de los montes durante todo el año, mantenimiento de caminos, pistas forestales y cortafuegos, refuerzo de los medios de prevención y extinción y actuaciones urgentes sobre los terrenos quemados para reducir el riesgo de erosión, desprendimientos y arrastres. Reclama también medidas específicas de protección para los pueblos más expuestos, recuperación ambiental de las zonas dañadas, ayudas para los afectados y mayor coordinación entre las administraciones.

La movilización llega después de la tragedia ocurrida el sábado 15 de agosto en Manzanedo de Valdueza. Más de 200 toneladas de piedras, barro y tierra descendieron desde la ladera y alcanzaron el pueblo, donde dos mujeres, de unos 60 años, perdieron la vida. También resultaron heridos dos menores, un bebé de tres meses y un niño de cuatro años, que tuvieron que ser hospitalizados, así como su madre, de 30 años, y varios hombres con heridas de distinta consideración.

“Estamos cansados de que nuestros pueblos aparezcan en las noticias cuando hay fuego o cuando ocurre una tragedia. Queremos que se actúe antes. Queremos prevención, queremos protección y queremos que las ayudas lleguen a quienes las necesitan”, sostienen los promotores de la recogida de firmas. Su reivindicación pone el foco en que los riesgos de los grandes incendios forestales no desaparecen cuando se extinguen las llamas y pueden prolongarse posteriormente a través de la erosión y los arrastres.

El Gobierno apunta a la deforestación y pide actuar a la Junta

También el subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz, ha relacionado este martes lo sucedido con el estado del monte y ha confiado en que la Junta de Castilla y León, como administración competente en su gestión, adopte medidas para evitar episodios similares.

Alaiz ha reconocido que corresponde a los técnicos establecer las causas, pero ha apuntado a la posible influencia de la deforestación, ya que unas precipitaciones de gran intensidad sobre terrenos sin suficiente cubierta vegetal pueden favorecer los movimientos de tierra. El representante del Gobierno se ha puesto en contacto con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, que está elaborando informes y estudios técnicos sobre lo ocurrido.

El subdelegado ha precisado además que la Confederación había realizado en mayo trabajos de limpieza en el río Merayo. Ahora serán los estudios técnicos los que deberán contribuir a esclarecer qué ocurrió durante la tormenta y qué actuaciones pueden resultar necesarias para reducir los riesgos.

Ponferrada descarta que pueda repetirse, pero aún desconoce las causas

Mientras tanto, el alcalde de Ponferrada, Marco Morala, ha asegurado este martes que, según los informes realizados tras inspeccionar las zonas afectadas, actualmente no existe riesgo de que una tormenta de características similares provoque una nueva situación como la del sábado. Esa valoración llevó al Ayuntamiento a considerar innecesaria la convocatoria del Cecopi.

El Consistorio ha contratado de emergencia a una empresa para acometer los trabajos de desescombro y mantiene restricciones de tráfico en algunos de los lugares más afectados. Morala, sin embargo, se ha mostrado prudente sobre la posible relación entre la avalancha de barro y piedras y los incendios forestales que afectaron a los montes situados por encima de las localidades.

De hecho, el propio alcalde reconoce que todavía no existen informes que permitan determinar las causas de la catástrofe. “Las causas reales serán las que nos marquen los informes2, ha señalado, emplazando a esperar a las conclusiones de los técnicos antes de vincular directamente los arrastres con los incendios.

Esta posición contrasta con la preocupación expresada desde el mismo domingo por vecinos y representantes institucionales sobre la situación de las laderas quemadas. El presidente del Consejo Comarcal de El Bierzo, Olegario Ramón, llegó a reconocer durante su visita a Manzanedo que “no hemos estado a la altura”, mientras que el presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, reclamó políticas para conseguir la sujeción de unos terrenos que han perdido masa forestal.

Peñalba vuelve a sufrir otro desprendimiento

Los problemas provocados por las últimas lluvias continúan, además, en otros puntos del municipio. La carretera principal de acceso a Peñalba de Santiago ha vuelto a quedar cortada por un nuevo desprendimiento de piedras, tierra y lodo, lo que ha obligado a la Diputación de León a trabajar en la limpieza y acondicionamiento de la ruta alternativa por el Alto de la Cruz para evitar que el pueblo quede aislado.

Courel y el vicepresidente de la Diputación y responsable de Infraestructuras, Roberto Aller, han visitado este martes la zona para comprobar los daños. El presidente provincial ha insistido en que la solución no puede limitarse a reparar una y otra vez la carretera y ha reclamado la participación de los propietarios de los terrenos afectados y de las administraciones con competencias medioambientales y sobre los cauces. “La Diputación no genera este problema, la Diputación sufre este problema, y somos los primeros que queremos solucionarlo”, ha afirmado.

La institución provincial estaba ejecutando precisamente trabajos por más de 800.000 euros para instalar mallas de protección contra los desprendimientos cuando se produjo este nuevo episodio. Aunque las obras todavía no estaban terminadas, las protecciones lograron retener parte de los materiales. “Es una desgracia, pero podía haber sido mucho peor”, ha resumido Aller.

La recogida de firmas devuelve ahora el foco a una reclamación que los vecinos quieren extender al conjunto del Bierzo: que las consecuencias de los incendios no se den por terminadas cuando desaparecen las llamas y que la prevención llegue antes de la siguiente emergencia. “El Bierzo no puede seguir pagando las consecuencias de no actuar a tiempo”, concluyen los impulsores de la iniciativa.

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